Regreso

Vuelvo al trabajo tras un parón obligado por circunstancias personales. Mudanza para mejor. En este regreso a mi trabajo, hago recopilación de los últimos dibujos contenidos en varios blocs. Es una operación sencilla que me permite refrescar la memoria artística…; No es bueno entrar en dique seco, pierdes ritmo y conexión con tu obra…es una perogrullada, pero es así de cierto.
Este verano he visto expo de Louise Bourgeois en Málaga, y también en esta ciudad, en su Museo Ruso, he descubierto a Pável Filónov, pintor ruso de las vanguardias del sXX, repudiado y olvidado por el régimen comunista y por ende por la Historia del Arte. Fascinante, imprescindible.

Verde

Cuando inicio una obra pictórica, la línea y el color, simultáneamente, van estructurando la composición. Instintivamente, diversos colores surgen con más asiduidad que otros. El azul y rojo suelen ser comunes, así como el amarillo u ocre. Los primarios predominan. Pero hay un tono en concreto que me resulta difícil de incluir: el verde. Y no es porque me desagrade. Al contrario.
No obstante, tengo que reconocer que aún gustándome, es un color que me resulta complejo y difícil de utilizar, emocional y técnicamente, en una composición. Exige de mí toda mi concentración para que la obra funcione con él.
¿Es el verde siempre evocación de paisaje? Aunque la connotación es lógica y recurrente, intento utilizar este color en un sentido que no implique o evoque paisaje. Para mí es un color rico en significados y con gran potencial compositivo. (Verde 1)

Papeles

Hay un documental sobre la vida y obra del escultor vasco Jorge Oteiza, que fue emitido por RTVE hace unos años, titulado “Imprescidibles – Oteiza 1908-2008”, y que se puede ver aún en la web de dicha cadena pública, en el cual, este maravilloso escultor espeta a la cámara su falta de miedo, su vigor y ardor creativo ante un papel en blanco. Se puede apreciar como Oteiza plasma sus ideas sobre el papel, devorando una hoja tras otra, con una intensidad y lucidez extraordinarias para su edad.
El papel sigue siendo un soporte práctico y directo a la hora de plasmar la primera idea de un creador, tal como lo fuera en el Renacimiento en manos de Leonardo Da Vinci y sin miedo al mismo, como abogaba apasionadamente Jorge Oteiza.
En esta era digital, el papel es para mí sinónimo de materialidad frente a virtualidad, sentido (de sentir) lo real y punto de inicio de creación objetiva.

Red

Una red, la red. Si leemos este término en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, podremos comprobar, entre la muchas acepciones que tiene, que adquiere un carácter delictivo y negativo cuando se le asocia a personas; Pero cuando, por el contrario, se le asocia a empresas, infraestructuras o máquinas, su carácter es neutro o positivo. Como casi siempre, el Lenguaje, es una herramienta fundamental para ordenar la realidad, es decir, se utiliza interesadamente para determinar la realidad en la que vivimos.
Una red, la red, puede se algo positivo o negativo, claro está. Para mí es conexión. Conexión de ideas, pensamientos, intereses, etc. La red positiva, la Comunicación, ha permitido al ser humano ser más civilizado, y no hablo de internet, sino la red o conexión que han establecido los individuos o comunidades humanas a lo largo de su historia y que ha significado evolución y desarrollo.
La red actual, internet (fascinante y globalizadora), no debe suplantar ni omitir esa red humana (comunicación) que, creo, siempre ha existido. Esa red que ha he hecho posible que individuos o grupos consigan logros evolutivos en todos los campos del ser humano, en pos de una mayor libertad e igualdad para todos.

Circunvoluciones/anfractuosidades

Relieve cerebral. Laberinto natural de angostos valles y redondas montañas; Melifluos vericuetos de materia gris donde nacen los pensamientos y las ideas, con el permiso del gran rojo y algo más. Relieve de geometría imposible que me inspira formas naturales y sencillas. Curvas, oquedades, sombras, luces, irregularidades, un rico catálogo de ideas para perderse dibujando sin pensar…

Atmósferas

Los cielos, todos aquellos cielos, que tenemos la suerte de ver cada uno de nuestros días. ¿Reparamos en ese cielo que tenemos hoy? O, estamos ocupados en mirar nuestros pies mientras las tribulaciones diarias nos atacan el ánimo y nos impiden parar un momento, tomar conciencia de nosotros mismos y sentirnos un animal más debajo de la bóveda celeste. ¡Qué belleza dejamos de apreciar cada día¡ ¡Qué misterio! Y con cada día, perdemos un poco más nuestra animalidad, nuestro instinto salvaje. Nuestra humanidad.
¡Ey!, ¡Para!…, ¿De qué atmósferas puede hablar un pintor como yo? De aquella contenida en un uno de los cuadros más sorprendentes de la Historia del Arte… Oh, otra vez el sevillano, D. Diego, el funcionario más famoso que ha tenido corte alguna. No, yo hablo de las atmósferas particulares, de la atmósfera que cada ser humano debe sentir cada día, al salir a la calle o mirar por una ventana, y observar la bóveda que lo cubre. Hablo de perder tu mirada en ese cielo que te envuelve y mirar quién eres en él.
Cada atmósfera una obra, o varias, o … (Atmósfera 1)